Naming / Branding / Universo de marca
BRANX.
Encontramos en el tiempo, el oficio y la cercanía una idea de marca. Después la llevamos del nombre al obrador.

El reto
Dar una identidad propia a una manera de hacer las cosas.
BRANX nace del brunch llevado a la terreta y del trabajo de Arantxa. El proyecto reúne obrador, café y un momento para sentarse a la mesa. La identidad tenía que dar unidad a esa propuesta y expresar el cuidado que hay detrás del producto.
El reto de Big Boom abarcó nombre, concepto, identidad visual y aplicaciones. Necesitábamos una idea capaz de funcionar en un rótulo, una carta o un envase, y de seguir cerca de las personas que dan vida al negocio.
La idea de
Big Boom.
Convertir «poca pressa i bona massa» en una forma de construir toda la marca.
La frase une el tiempo con el producto. Hacer una buena masa pide cuidado, y disfrutarla también merece una pausa. Ese vínculo nos dio un criterio para la identidad. El tono, la letra, los colores y los objetos debían transmitir una cercanía que perteneciera al obrador.
El nombre enlaza brunch y Arantxa. La marca conserva así su origen personal mientras se abre a distintos momentos del día. Desde Big Boom convertimos esa idea en un sistema que puede acompañar el café, la comida y el producto para llevar.
Cómo lo hicimos
Dar al nombre una letra que se sienta humana.
La FF Providence Sans aporta al logotipo un trazo orgánico, próximo a la escritura a mano. Esa elección conecta el nombre con el carácter personal del proyecto. Courier New añade una segunda voz para los mensajes y la información.
El contraste tiene una función. La firma aporta cercanía y la tipografía secundaria organiza lo que se necesita leer. En la carta, ambas conviven con el producto y convierten una pieza cotidiana en un punto de contacto de la marca.


Construir la paleta desde lo que pertenece al obrador.
Butter, Cream y Sand forman una base cálida que conecta con la masa, el papel y los materiales del proyecto. Choco y Black aportan el contraste necesario para que letras e ilustraciones mantengan presencia.
Las rayas amplían esa paleta a un recurso reconocible. Pueden ocupar un envase completo o acompañar una pieza pequeña. La identidad dispone así de color y patrón para cambiar de composición conservando el mismo carácter.
- Butter
- Cream
- Sand
- Choco
- Black


Dibujar el universo con el mismo gesto.
Croissant, café, bebida, pan y cubiertos se resuelven con un trazo suelto y continuo. Esa forma de ilustrar comparte la cercanía del logotipo y da personalidad a objetos que forman parte de la propuesta.
Los iconos amplían las posibilidades del sistema. Pueden acompañar un mensaje, ocupar una aplicación o aparecer por separado. Cada uno cuenta algo del obrador y mantiene la relación con la identidad completa.

Diseñar para el uso de cada objeto.
Una bolsa para baguette necesita una forma distinta a una bolsa de bollería. Un posavasos permite un mensaje breve; el envase tiene que identificar el producto y acompañarlo. Definimos las aplicaciones desde esas situaciones concretas.
La tarjeta de BRANX Club lleva la idea de vínculo a una pieza de fidelización. El sistema de sellos da una función a la tarjeta y mantiene la marca presente entre una visita y la siguiente.



Comprobar la identidad en la vida del obrador.
Las fotografías muestran el sistema aplicado a vasos, bolsas, etiquetas y producto. El adhesivo circular permite llevar la firma a envases diferentes; la carta mantiene la relación entre tipografía, color y tono.
La marca conserva su unidad entre el café para llevar y una mesa servida. Aquí se ve la utilidad de haber partido de una idea común. Cada objeto tiene una función distinta y todos pertenecen a BRANX.



Cerrar el círculo con quienes están detrás.
La identidad tiene un origen personal, y las fotografías del obrador lo hacen visible. El equipo, el pan y el trabajo cotidiano dan contexto a «poca pressa i bona massa». La frase encuentra su lugar en lo que la marca hace cada día.
La dirección creativa conecta ese carácter con la manera de presentarlo. La gráfica y las imágenes comparten la misma intención, acercar BRANX desde su producto, su oficio y sus personas.

El resultado
Del concepto al rótulo, la carta y el café de cada día.
BRANX quedó desarrollado como una identidad completa. Nombre, voz, tipografía, paleta, ilustraciones y aplicaciones. Las fotografías del negocio muestran su puesta en práctica en el rótulo, la carta, el café y los envases.
La aportación de Big Boom fue encontrar el hilo que conecta todo ese trabajo. El tiempo, el oficio y la cercanía dejaron de ser ideas sueltas y se convirtieron en decisiones de diseño que la marca puede utilizar a diario.
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