Concepto creativo / Dirección de arte / Experiencia de marca
The ChocolateMuseum.
Cambiamos el contexto del chocolate para hacer que la gente mirara de otra manera el trabajo de Guïnda.

El reto
Dar al producto un espacio en el que se apreciara su carácter.
The Chocolate Museum partía del trabajo de Cristina Sáez y de una oportunidad de encuentro en Veneno. El reto creativo era presentar las piezas de Guïnda con una idea que conectara producto, comunicación y espacio.
Necesitábamos una propuesta capaz de invitar a entrar, dar sentido al recorrido y hacer visibles la forma y el detalle del chocolate. Big Boom desarrolló ese marco conceptual y su lenguaje gráfico.
La idea de
Big Boom.
Tratar el chocolate como una colección que merece una exposición.
El contexto cambia la forma de mirar un objeto. Presentar el chocolate dentro de un museo permite atender a su forma, su composición y su carácter. Esa lectura nos daba una razón para construir láminas, piezas expuestas y un recorrido común.
El tono de The Chocolate Museum introduce juego en ese lenguaje. Perros globo, cerezas y corazones alados aportan curiosidad y una personalidad propia, conectando el universo gráfico con la experiencia de descubrir Guïnda.
Cómo lo hicimos
Diseñar un vocabulario para la colección.
Trabajamos motivos que pudieran tener presencia individual y formar un conjunto. Los marcos, los fondos y la paleta dan unidad a las láminas; cada figura introduce una nueva escena dentro del mismo universo.
La composición deja espacio para observar los objetos. El humor y la escala les dan carácter, mientras la repetición de los códigos mantiene reconocible a The Chocolate Museum de una pieza a otra.






Llevar la idea de exposición al espacio.
La gráfica pasa a las paredes y el producto se convierte en parte del recorrido. La relación entre lámina, objeto y presentación permite ver el mismo universo a distintas escalas, desde el conjunto de la sala hasta el detalle del chocolate.
Esa continuidad era el trabajo de dirección de arte. La invitación, las piezas y el espacio debían parecer partes de una misma experiencia para que el concepto acompañara al visitante durante la muestra.




Hacer que el producto se lleve parte de la experiencia.
El packaging prolonga el lenguaje de la exposición en las tabletas y en las bolsas. El universo de la muestra sigue presente en el objeto que se puede mirar de cerca, elegir y llevar.
Las imágenes del encuentro completan el relato con las personas que lo visitaron. Producto, espacio y comunidad permiten contar la activación desde lo que se diseñó y desde lo que ocurrió.




El resultado
El chocolate ganó una nueva forma de ser descubierto.
El proyecto se materializó en una identidad de exposición, una familia de piezas gráficas y un espacio de encuentro alrededor de Guïnda. La relación entre la comunicación y la muestra hizo tangible el concepto.
Big Boom aportó una mirada que conectó diseño y experiencia al situar el producto en un contexto que invitaba a observarlo, entender su carácter y compartir el descubrimiento.
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